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Seguros ¿seguros?
La ley prohíbe vender pólizas de
aseguradoras extranjeras no
domiciliadas en el país. Su cobertura
es incierta
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Un empresario guayaquileño de 39 años, se sentía tranquilo del futuro. Desde agosto de 1999
había contratado un plan de vida y asistencia médica con ahorro, de CONSECO LIFE, aseguradora
estadounidense. Mes a mes, el agente que le vendió el plan le enviaba un estado de cuenta con
los rendimientos que generaba su póliza. Dos años más tarde, cuando había pagado alrededor de
3.000 dólares, ya no los recibió. Preocupado, realizó el reclamo. Se trataba de un problema de
la casa matriz que se solucionaría en los próximos días. Esto no ocurrió y al realizar una nueva
queja fue informado que su inversión debía trasladarse a AMERICAN BANKERS, también de Estados Unidos.
Hoy, ambas empresas se han acogido a la cláusula de bancarrota de la legislación americana y el
supuesto representante en Ecuador desapareció.
Meses antes, una ejecutiva de Cuenca, entregó un cheque de 1.000 dólares como primera cuota para
adquirir una póliza similar que emitía la compañía británica Clerical Medical Inc. (CMI). El
cheque fue recibido por Santiago Vintimilla, supuesto agente de la compañía en Ecuador.
Después de reclamar descubrió que el cheque, pese a haberse cobrado, nunca se depositó a favor
de CMI. Para contar con el seguro debió enviar la misma suma a la compañía directamente en Gran Bretaña.
Tanto Cabrera como Crespo y cientos de perjudicados más en Guayaquil, Quito,
Cuenca, Manta y Machala cayeron en la trampa de los seguros ilegales. Pese a que la Ley General de Seguros
en su artículo 36 prohíbe "el agenciamiento de pólizas de entidades no establecidas en el país
(léase aseguradoras internacionales sin sucursales en el Ecuador)", la realidad es otra.
MERCADO PARALELO
Gran parte de los corredores, intermediarios o agentes de seguros con credenciales en el Ecuador,
promocionan además de las pólizas locales aquellas de aseguradoras extranjeras, principalmente de
Estados Unidos como Amedex, Royal Company, American Life, entre otras, lo que se comprueba a través
de una simple llamada telefónica para solicitar el servicio. Hay agencias que contactan al potencial
cliente con una segunda compañía que se identifica como representante de la aseguradora internacional
para ofrecer los planes.
Esteban Andrade, corredor de seguros por más de tres décadas, estima que es tal la magnitud del
negocio que nueve de cada 10 pólizas (desde 100.000 dólares en adelante) que se venden en el
país son off shore, es decir emitidas por compañías extranjeras. Esto no significa que en todos
los casos no se cumpla con los asegurados, muchos de ellos atestiguan haber sido atendidos en
casos de emergencia o siniestros. Sin embargo, por no estar controladas por la Superintendencia
de Bancos, no puede garantizarse que existirá el respaldo de la casa matriz porque es incierto si
los pagos realizados realmente llegarán a la aseguradora.
¿Por qué proliferan entonces? Es que no todos conocen del riesgo porque pocos son los casos que se
denuncian debido a una contradicción legal. La ley no solo sanciona al que vende este tipo de pólizas,
también al que las adquiere, con una multa que asciende a cinco veces el valor de la prima
(precio del seguro).
Carlos Moncayo, gerente de Mercadeo de Panamerican Life, una de las pocas aseguradoras extranjeras
legalmente establecida en el país, lo atribuye a la desigualdad de condiciones especialmente en el
tema impositivo. Considera inexplicable que en Ecuador se grave con el 12 por ciento del Impuesto
al Valor Agregado (IVA) las pólizas de vida, "Algo que está totalmente exento en cualquier otro país".
Esto hace que las pólizas locales se encarezcan y lógicamente el consumidor opte por lo más barato.
Otro factor consiste en el rendimiento prometido. Aunque hay compañías que ofrecen intereses anuales
reales de alrededor del cinco por ciento, otras proponen intereses por encima del 10 por ciento.
Moncayo considera que se debe al desconocimiento, ya que por tratarse de un negocio nuevo existe
la posibilidad de sorprender al cliente presentándole rendimientos históricos pero sin especificar
que corresponden a períodos favorables.
Andrade recalca: "Todas las compañías de seguros serias, incluidas las norteamericanas, no proyectan
intereses más allá del 4,5 por ciento, cualquier otro ofrecimiento es falso".
La respuesta de las autoridades consiste en publicar periódicamente la lista de las aseguradoras
autorizadas para emitir pólizas en el país y alertar sobre las compañías que están prohibidas de hacerlo,
pero la labor no ha sido suficiente.
Moncayo está a favor de la competencia siempre que existan reglas similares para todos.
Las compañías nacionales pagan impuestos, la contribución del tres por ciento a la Superintendencia,
presentan reportes al organismo de control e invierten en el país (10 por ciento de sus reservas deben
destinarse a la compra de papeles del Estado), mientras las compañías extranjeras que actúan a través
de representantes compiten en el mercado sin cumplir con estos requisitos.
El mercado tiene potencial por desarrollar. De hecho el primaje (valor de las pólizas) de vida en
Ecuador durante 2003 alcanzó apenas los 60 millones de dólares, cuando en países como Colombia se
aproxima a los 300 millones de dólares y aún se le da prioridad a proteger bienes materiales antes
que la integridad personal.
Cuencanos perjudicados
Entre 1993 y 1998 alrededor de 40 cuencanos realizaron pagos a cuatro corredores de seguros que
actuaban como representantes de la compañía británica Clerical Medical Inc. (CMI). Dado el grado de
confianza con estos agentes, que inclusive manejaban pólizas del Municipio, Etapa y de funcionarios
de Andinatel, giraron los cheques a sus nombres, pero cuando se presentaron los primeros reclamos se
percataron que no todos contaban con la cobertura respectiva.
Juan Tama Márquez, quien desde el año 2000 representó al grupo de perjudicados, recuerda que se contactó
al embajador del Ecuador en Gran Bretaña, donde está domiciliada CMI y luego de varias comunicaciones se
conoció el listado de los clientes de la compañía.
Se descubrió que del monto de 79.400 dólares que habían entregado a los corredores de seguros, la compañía
había recibido menos de 55.000 dólares y que el monto restante se había invertido en otras compañías como
AMERICAN BANKERS, compañía de Miami.
Adicionalmente gran parte de los aportes realizados en los dos primeros años estaban destinados a financiar
gastos administrativos por lo que los valores entregados no generaban todavía ningún rendimiento a favor del
beneficiario.
Producto de la gestión se logró que la compañía británica reconociera ciertos valores a los perjudicados,
pero no la totalidad y que el Juez Primero de lo Penal del Azuay dictara en abril de 2001 orden de prisión
en contra de Luis Martínez Lasso, uno de los corredores implicados. Sin embargo, hace un año, según recuerda
Tama Márquez, los perjudicados dispusieron que como abogado defensor solicite el archivo de la causa sin
justificación aparente.
Por Karen Correa Vélez
kcorrea@vistazo.com
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